Cuando pensamos en reformar una vivienda, solemos centrarnos primero en la distribución, los materiales, los muebles o la iluminación. Sin embargo, hay otro elemento que puede cambiar por completo cómo percibimos una estancia: el color.
Los colores no están únicamente para decorar. Pueden hacer que un dormitorio resulte más sereno, que un salón se perciba más acogedor, que una cocina parezca más luminosa o que una habitación pequeña tenga mayor sensación de amplitud. Por eso, cuando elegimos una paleta para una reforma, no deberíamos preguntarnos solamente qué colores nos gustan, sino qué queremos que transmita ese espacio.
En Reformas con Eva trabajamos el color como una parte más del proyecto. Porque una casa puede estar perfectamente reformada y, sin embargo, no transmitir la sensación que buscábamos si los tonos, los materiales y la iluminación no están bien conectados entre sí.
Colores neutros: calma, armonía y sensación de bienestar
Los colores neutros son una de las mejores opciones cuando buscamos crear espacios tranquilos, especialmente en dormitorios y zonas de descanso.
Blancos cálidos, beige, crema, arena, piedra o greige ayudan a reducir el ruido visual y consiguen que una habitación se perciba más equilibrada. Pero utilizar tonos neutros no significa hacer espacios aburridos.
La diferencia está en cómo se combinan.
Por ejemplo, un dormitorio puede trabajar prácticamente toda su decoración en tonos claros y seguir teniendo mucha personalidad si combinamos paredes en un blanco cálido, madera, textiles con diferentes texturas, iluminación indirecta y pequeños matices de color.
Precisamente en una habitación, donde buscamos desconectar al terminar el día, tiene mucho sentido que los colores acompañen esa sensación de descanso.
En esta reforma de habitación juvenil realizada en un solo día se puede ver cómo diferentes cambios estéticos son capaces de transformar completamente la sensación de una estancia sin necesidad de realizar una gran obra.
El mismo color no funciona igual en todas las casas
Uno de los errores más habituales es elegir un color únicamente porque nos ha gustado en una fotografía.
Podemos ver un salón precioso en tonos beige en Pinterest, utilizar exactamente el mismo tono en nuestra vivienda y descubrir después que el resultado no tiene nada que ver.
¿Por qué? Porque el color cambia dependiendo de la luz natural, la orientación de la vivienda, el suelo, los muebles y el resto de materiales de la estancia. Incluso un mismo beige puede verse cálido durante unas horas del día y mucho más gris en otras.
Por eso, antes de elegir colores en una reforma, hay que observar el conjunto.
En una casa con poca luz natural puede interesarnos trabajar con tonalidades claras y cálidas para potenciar la luminosidad. En cambio, en un salón amplio y muy luminoso podemos permitirnos introducir colores más profundos para conseguir una sensación más envolvente.
Algo parecido ocurre en las viviendas antiguas. Muchas veces no es necesario eliminar todo lo existente, sino encontrar colores y materiales capaces de integrar aquello que merece la pena conservar.
En nuestro artículo sobre cómo plantear la reforma integral de una casa antigua hablamos precisamente de la importancia de trabajar luz, materiales y continuidad visual como parte de un mismo proyecto.
Verde, azul, tierra… cada espacio puede pedir algo diferente
No existe una paleta perfecta para toda la vivienda.
En un dormitorio podemos buscar serenidad con neutros, verdes suaves o azules empolvados. En un salón, quizá nos interese introducir tonos tierra, madera y algún color más profundo para conseguir calidez. Y en una cocina, una combinación clara puede ayudarnos a potenciar sensación de limpieza y luminosidad.
Los verdes, por ejemplo, funcionan especialmente bien cuando queremos acercar visualmente el interior a la naturaleza. Un verde salvia combinado con madera y tonos crema puede crear una habitación muy tranquila, mientras que un verde oliva más intenso puede aportar personalidad a un mueble de cocina o a una pared concreta.
Los azules suaves también pueden generar ambientes serenos, mientras que los azules más profundos funcionan muy bien como contraste en espacios con suficiente luz.
Y los tonos tierra, terracota, arena o arcilla aportan una sensación de hogar especialmente interesante cuando se combinan con materiales naturales.
Lo importante es no pensar únicamente en colores aislados. Una reforma funciona cuando el color, los materiales, la iluminación y las texturas parecen formar parte de la misma idea.
El color también puede transformar visualmente los metros
El color puede ayudarnos incluso a cambiar cómo percibimos las dimensiones de una estancia.
En un espacio pequeño, trabajar paredes claras y mantener continuidad entre diferentes superficies puede conseguir que visualmente se vea más despejado. En cambio, utilizar demasiados colores o generar muchos cortes puede fragmentarlo y hacer que parezca todavía más pequeño.
Pero eso tampoco significa que las casas pequeñas tengan que ser completamente blancas.
Un aseo pequeño, por ejemplo, puede ganar muchísimo carácter utilizando una tonalidad oscura en una zona concreta, siempre que se compense con iluminación, espejos y otros materiales.
En esta reforma de baño sin obra con efecto hotel trabajamos precisamente esa relación entre tonalidades neutras, piedra, madera y elementos negros. El resultado demuestra que no hace falta recurrir a muchos colores para conseguir un espacio con personalidad.
El suelo efecto madera aporta calidez, los tonos piedra crean una base elegante y los elementos negros generan el contraste. Ningún elemento funciona de forma aislada: es la combinación lo que consigue el resultado final. AQUÍ os mostramos en detalle este increíble baño.
Cuando no queremos reformarlo todo, el color cobra todavía más importancia
El color también es una herramienta muy potente en reformas parciales o reformas sin obra.
Imaginemos una vivienda en la que queremos conservar el suelo, las puertas o parte del mobiliario. En lugar de pensar que esos elementos condicionan negativamente el proyecto, podemos utilizar una nueva paleta para integrarlos.
A veces pintar las paredes, cambiar textiles, renovar determinados muebles e introducir una iluminación más cálida consigue que elementos que antes parecían antiguos vuelvan a tener sentido dentro del conjunto.
Es algo que aplicamos especialmente en proyectos en los que no interesa hacer una reforma integral.
En esta reforma sin obra realizada para preparar una vivienda para alquilar se utilizaron precisamente tonos claros, pintura, textiles y cambios estratégicos para conseguir una casa mucho más actual y luminosa sin intervenir innecesariamente en todo.
La clave fue decidir qué necesitaba realmente cambiar y qué podía mantenerse. Os dejo AQUÍ el proceso completo de esta bonita reforma.
Elegir colores no es elegir una carta de pintura
Cuando diseñamos una reforma, escoger el color debería llegar después de entender el espacio.
¿Tiene mucha o poca luz? ¿Qué suelo vamos a mantener? ¿Queremos que la habitación transmita calma o tenga más personalidad? ¿Necesitamos que visualmente parezca más amplia? ¿Qué materiales vamos a utilizar?
Todas esas decisiones están relacionadas.
Por eso, en Reformas con Eva no entendemos la elección de colores como el último detalle decorativo del proyecto. Forma parte de una visión global de la vivienda, exactamente igual que ocurre con la distribución, los materiales o la iluminación.
También lo explicamos cuando hablamos de cómo decidir entre una reforma integral o una reforma parcial, porque incluso cuando solo intervenimos en una estancia conviene pensar en cómo va a relacionarse después con el resto de la vivienda.
Una casa bien diseñada no necesita tener todos sus espacios iguales, pero sí debería existir cierta coherencia cuando pasamos de una estancia a otra.
Una reforma también debe hacerte sentir bien
Al final, una vivienda no se observa únicamente desde una fotografía. Se vive todos los días.
Por eso, al elegir colores, la pregunta no debería ser únicamente “¿qué está de moda?” o “¿qué combinación queda bonita?”. Hay otra mucho más importante:
¿Cómo quiero sentirme cuando entre en esta habitación?
Paz en un dormitorio. Calidez en un salón. Luminosidad en una cocina. Personalidad en un baño. Concentración en un despacho.
Cuando el color se elige teniendo en cuenta esas sensaciones, deja de ser simplemente decoración y empieza a convertirse en una herramienta más de la reforma.
En Reformas con Eva estudiamos cada vivienda de forma personalizada para conseguir espacios que no solo se vean renovados, sino que transmitan exactamente aquello que buscamos al vivirlos.
Si estás pensando en realizar una reforma en Castellón, podemos ayudarte a encontrar la combinación de distribución, materiales, iluminación y colores que mejor funcione para tu vivienda.
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