Abrir la cocina al salón es una de esas decisiones que, sobre plano, casi siempre parece buena idea. Eliminamos un tabique, ganamos sensación de amplitud, entra más luz y conseguimos ese espacio abierto que vemos constantemente en revistas y redes sociales. Pero cuando una cocina empieza a utilizarse todos los días aparecen otras cuestiones que también importan: olores, ruido, almacenaje, orden y, sobre todo, la forma de vivir de cada familia.
Por eso, una cocina abierta no es automáticamente mejor que una cocina cerrada. Puede transformar por completo una vivienda cuando tiene sentido, pero también puede convertirse en una decisión poco práctica si únicamente pensamos en cómo va a quedar en las fotografías.
Antes de tirar un tabique, hay una pregunta mucho más importante: ¿cómo utilizamos realmente la cocina y el salón?
Cuándo abrir la cocina puede transformar una vivienda
Hay casas donde cocina y salón están separados por un tabique que no aporta demasiado. Tenemos dos espacios pequeños, poca entrada de luz y una distribución que hace que cada estancia parezca todavía más reducida.
En estos casos, abrir la cocina puede cambiar completamente la percepción de la vivienda. Si tenemos, por ejemplo, un salón pequeño junto a una cocina también reducida, unir ambos espacios puede crear una zona de día mucho más amplia, luminosa y cómoda.
No hemos ganado metros reales, pero sí hemos conseguido que esos metros funcionen mejor.
También es especialmente interesante cuando el salón tiene una buena entrada de luz y la cocina queda detrás de un tabique. Al abrir ambos espacios, esa misma luz puede llegar mucho más lejos.
También depende de cómo vivimos
Para una familia que cocina mientras los niños están en el salón, para alguien que recibe amigos habitualmente o para una pareja que utiliza la cocina como un espacio social, unir cocina y salón puede mejorar mucho el día a día.
En cambio, si cocinamos mucho, utilizamos bastante la plancha, robot de cocina o frituras, o simplemente preferimos cerrar la puerta y olvidarnos de la cocina mientras descansamos, quizá mantenerla independiente tenga más sentido.
Una distribución bonita sobre plano puede resultar incómoda si no responde a nuestra rutina.
Os dejamos AQUÍ la reforma completa de cocina antigua convertida en una cocina elegante.
El almacenaje es todavía más importante en una cocina abierta
Cuando cocina y salón comparten espacio, todo queda mucho más a la vista. Una encimera llena de pequeños electrodomésticos, platos en el fregadero o bolsas de la compra pasan a formar parte visualmente del salón.
Por eso, una cocina abierta necesita estar especialmente bien resuelta en cuanto a almacenaje.
Además, eliminar una pared también puede significar perder muebles altos, columnas o espacio para despensa. Antes de tirar un tabique hay que pensar dónde irá todo lo que actualmente tenemos apoyado sobre él.
La distribución debe quedar resuelta antes de comenzar la obra.
Si estás planteando una reforma, aquí contamos también qué decisiones conviene tomar antes de elegir materiales o acabados para conseguir una cocina realmente funcional.
Olores y ruido: dos cuestiones que hay que valorar
Una buena extracción ayuda mucho, pero una cocina abierta nunca se comporta exactamente igual que una cocina detrás de una puerta.
Si cocinamos ocasionalmente, probablemente no sea un problema importante. Pero si utilizamos mucho la cocina, hacemos frituras o preparamos alimentos con olores intensos, conviene estudiarlo bien.
Y no solo hablamos de olores. Lavavajillas, campana, batidora, cafetera o robot de cocina también forman parte del sonido del salón cuando eliminamos la separación.
Por eso, antes de abrir la cocina, merece la pena imaginar cómo utilizamos la casa un día cualquiera, no únicamente cuando está todo recogido.
Cuándo es mejor mantenerla separada
Hay viviendas donde una cocina cerrada sigue siendo una solución excelente, especialmente si tiene buenas dimensiones, luz natural y suficiente almacenaje.
Si la cocina ya funciona bien, abrirla simplemente porque está de moda puede hacernos perder más de lo que ganamos.
También puede ser una buena opción para quienes valoran separar claramente la zona de trabajo de la zona de descanso. Poder terminar de cocinar, cerrar la puerta y sentarse en el salón sin ruido ni olores también es comodidad.
Una reforma debería adaptarse a nuestra forma de vivir, no obligarnos a cambiarla.
Una solución intermedia: cerramientos de cristal
No siempre tenemos que elegir entre una cocina totalmente abierta o completamente cerrada.
Los cerramientos de cristal son una alternativa muy interesante porque permiten mantener la conexión visual y aprovechar la luz, pero también cerrar el espacio cuando estamos cocinando.
Lo mismo ocurre con determinadas puertas correderas, que pueden abrirse prácticamente por completo cuando queremos unir ambas estancias y cerrarse cuando necesitamos más independencia.
En muchas viviendas, esta solución intermedia termina siendo más práctica que cualquiera de los dos extremos.
La isla no siempre es necesaria
Cuando pensamos en una cocina abierta, muchas veces imaginamos automáticamente una gran isla.
Pero no todas las viviendas tienen espacio para ella.
Una isla necesita suficiente superficie alrededor para abrir cajones, utilizar electrodomésticos y circular cómodamente. Si para colocarla dejamos pasos demasiado estrechos, termina dificultando la cocina en lugar de mejorarla.
En espacios más pequeños puede funcionar mejor una península, una barra o simplemente una buena distribución lineal.
Antes de diseñarla también conviene preguntarse qué función tendrá: cocinar, lavar, desayunar, almacenar o simplemente servir de superficie auxiliar. A partir de ahí habrá que pensar en electricidad, fontanería, iluminación o extracción.
Suelo, materiales y colores tienen que conectar
Cuando cocina y salón comparten estancia, ya no podemos diseñarlos como dos espacios independientes.
Utilizar un mismo suelo puede ayudar a generar continuidad y hacer que toda la zona parezca más grande, siempre que el material sea adecuado tanto para el salón como para la cocina.
También conviene que exista algún hilo conductor entre ambos ambientes: una madera, una gama de colores o determinados acabados que aparezcan en los dos espacios.
Antes de eliminar un tabique, hay que estudiarlo
No todos los tabiques pueden eliminarse sin más.
Antes de modificar la distribución hay que comprobar qué función tiene, si pasan instalaciones por él y cómo afectará el cambio a electricidad, fontanería, ventilación o extracción.
Abrir una cocina no empieza el día que se derriba la pared. Empieza antes, estudiando si realmente esa nueva distribución mejora la vivienda.
Entonces, ¿cocina abierta o cocina cerrada?
No hay una respuesta válida para todas las casas.
Una cocina abierta puede funcionar muy bien cuando queremos ganar luz, ampliar visualmente una vivienda pequeña o crear una zona de día más social. Una cocina cerrada puede ser mejor si cocinamos mucho, queremos controlar olores y ruido o necesitamos conservar más espacio de almacenaje.
Y en muchos casos, una solución intermedia con cristal o puertas correderas puede ofrecernos lo mejor de ambas opciones.
Lo importante es no decidir únicamente porque una fotografía nos guste. Antes de abrir una cocina conviene pensar en nuestra rutina, en cómo utilizamos cada espacio y en cómo queremos que funcione la casa dentro de unos años.
En Reformas con Eva entendemos la distribución desde esa perspectiva. Una reforma no debería conseguir solamente una vivienda más bonita, sino una casa que funcione mejor para quienes viven en ella.
Si estás pensando en realizar una reforma de cocina en Castellón, estudiar bien la distribución antes de empezar puede marcar toda la diferencia en el resultado.
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